Durante mucho tiempo pensé que sabía perfectamente lo que significaba tener éxito.
Para mí, el éxito tenía que ver con la fama, con el dinero, con que mucha gente supiera quién eras, con tener una vida que desde fuera pareciera impresionante.
Pensaba que triunfar era llegar muy lejos.
Tener mucho.
Ser alguien.
Y supongo que no era una idea que me hubiera inventado yo sola. Crecemos viendo constantemente qué personas consideramos exitosas, qué vidas admiramos y qué cosas se supone que deberíamos conseguir.
Así que durante mucho tiempo pensé que ese era también mi objetivo.
Quería una vida grande.
Una vida que demostrara que había conseguido algo.
Pero con los años mi idea del éxito ha cambiado muchísimo.
Y lo curioso es que ahora, si me preguntaran qué significa para mí tener éxito, probablemente respondería algo completamente diferente.
El éxito no significa lo mismo para todos
Creo que uno de los errores que cometemos es pensar que existe una única definición de éxito.
Como si todos tuviéramos que llegar al mismo sitio.
Pero no creo que sea así.
Para algunas personas, tener éxito puede significar crear una empresa enorme.
Para otras, tener una carrera profesional que les apasione.
Para alguien puede ser viajar por el mundo.
Para otra persona, formar una familia.
Para alguien más, conseguir independencia económica.
Y para otra persona, simplemente poder vivir tranquila.
No creo que haya una respuesta correcta.
Porque al final, el éxito tiene mucho que ver con la vida que cada uno quiere vivir.
Y quizá por eso comparar nuestro éxito con el de los demás no tiene demasiado sentido.
Porque podemos estar mirando la vida de otra persona y pensando:
“Qué suerte. Tiene todo lo que yo quisiera.”
Sin saber que quizá esa persona está mirando nuestra vida pensando exactamente lo mismo.
Antes quería fama y dinero
Si me hubieras preguntado hace unos años qué quería conseguir, probablemente habría hablado de dinero.
De éxito.
De reconocimiento.
De tener una vida que impresionara.
Me parecía que tener mucho dinero significaba haberlo conseguido.
Y que ser conocida, tener reconocimiento o conseguir algo que los demás admiraran era una forma de demostrar que estabas haciendo las cosas bien.
Hoy no pienso exactamente igual.
Sigo creyendo que el dinero es importante.
Y sería absurdo decir lo contrario.
Tener una estabilidad económica te da tranquilidad y posibilidades que, desgraciadamente, no todo el mundo tiene.
Pero ahora entiendo que el dinero, por sí solo, no es lo que considero éxito.
Porque puedes tener muchísimo dinero y no tener tiempo.
Puedes tener reconocimiento y no tener paz.
Puedes tener una vida que desde fuera parezca perfecta y estar deseando escapar de ella.
Y yo ya no quiero eso.
Ahora mi idea de éxito es mucho más sencilla
Hoy, para mí, tener éxito se parece muchísimo más a tener tranquilidad.
A tener estabilidad.
A despertarme y no sentir que tengo que correr constantemente detrás de algo.
A poder ir a tomarme un café a cualquier hora del día porque tengo tiempo para hacerlo.
A poder entrenar sin mirar constantemente el reloj porque tengo que salir corriendo a otra cosa.
A poder decidir cómo quiero organizar mi día.
A tener tiempo para las personas que quiero.
A poder ayudar a mi familia o a mis amigos cuando lo necesiten.
A tener una casa en la que me guste estar.
A poder viajar cuando quiera.
A tener momentos en los que simplemente no estoy haciendo nada y no sentir que estoy perdiendo el tiempo.
Y quizá para alguien todo esto pueda parecer poco.
Pero para mí, cada vez significa más.
Porque cuanto más vivo, más entiendo que tener tiempo también es una forma de riqueza.
Quiero poder elegir
Creo que, en realidad, lo que más valoro ahora es la posibilidad de elegir.
Elegir si hoy quiero entrenar por la mañana o por la tarde.
Elegir si quiero salir a tomar un café.
Elegir si quiero quedarme en casa.
Elegir si quiero viajar.
Elegir si quiero pasar el día con alguien que quiero.
No tener que vivir siempre pensando:
“No puedo porque tengo que trabajar.”
“No puedo porque no tengo tiempo.”
“No puedo porque no me lo puedo permitir.”
Por supuesto que la vida no funciona siempre así.
Hay responsabilidades.
Hay obligaciones.
Hay momentos en los que toca apretar los dientes y trabajar más de lo que nos gustaría.
Y yo también quiero seguir creciendo profesionalmente y conseguir cosas.
Pero ya no quiero que conseguir cosas sea a cualquier precio.
El dinero también forma parte del éxito
Y aquí quiero hacer una aclaración porque tampoco quiero romantizar la falta de dinero.
Para mí, tener tranquilidad también implica tener una cierta estabilidad económica.
No necesito ser millonaria.
Pero sí quiero poder pagar mis cosas sin vivir con miedo.
Quiero poder ayudar a las personas que quiero.
Quiero poder permitirme un viaje de vez en cuando.
Quiero poder disfrutar de un café sin pensar que debería haberlo ahorrado.
Quiero poder tener un imprevisto y saber que puedo afrontarlo.
Y creo que eso también es importante decirlo.
Porque a veces hablamos de que el dinero no da la felicidad como si no importara.
Y claro que importa.
El dinero no lo es todo, pero la tranquilidad económica puede cambiar muchísimo la forma en la que vivimos.
No tenemos que querer lo mismo.
Al final, creo que tener éxito no consiste en cumplir la definición de nadie.
Consiste en descubrir la tuya.
por primera vez, siento que estoy empezando a descubrir la mía. 🤍
