Las cosas que dejé de hacer para empezar a sentirme mejor

Hay una idea que me acompañó durante muchos años.

Creía que para sentirme mejor tenía que empezar a hacer más cosas.

Más deporte.
Más productividad.
Más libros.
Más hábitos.
Más disciplina.

Siempre había algo nuevo que añadir a mi vida.

Pero con el tiempo descubrí algo que no esperaba.

Que muchas veces el bienestar no llega por todo lo que incorporas.

Llega por todo aquello que decides soltar.

Esta no es una lista de las cosas que empecé a hacer.

Es la lista de las cosas que dejé de hacer para empezar a vivir un poco más tranquila.


Dejé de compararme con personas que iban por un camino diferente.

Durante mucho tiempo medí mi vida con la regla de los demás.

Veía personas que parecían tenerlo todo resuelto mientras yo seguía sintiendo que llegaba tarde.

Hasta que entendí algo muy sencillo.

No existe un calendario universal.

Hay personas que encuentran el amor a los veinte y otras a los cincuenta.

Personas que cambian de trabajo con cuarenta.

Personas que empiezan de cero cuando todo el mundo cree que ya es tarde.

Compararme solo conseguía hacerme olvidar el camino que yo sí estaba recorriendo.


Dejé de esperar el momento perfecto.

Esperaba tener más dinero.

Más tiempo.

Más seguridad.

Más confianza.

Y mientras esperaba, la vida seguía pasando.

Nunca existe un momento perfecto.

Solo existe el momento en el que decides empezar.


Dejé de creer que descansar era perder el tiempo.

Antes necesitaba sentir que había sido lo suficientemente productiva para permitirme descansar.

Como si el descanso hubiera que ganárselo.

Ahora intento recordarme algo.

Las plantas también descansan.

El mar también se calma.

Las estaciones cambian.

¿Por qué nosotros sentimos que siempre tenemos que estar produciendo?


Dejé de querer gustarle a todo el mundo.

No todo el mundo va a entenderte.

Y está bien.

Intentar agradar a todas las personas termina alejándote de ti.

Prefiero decepcionar una expectativa que dejar de escucharme.


Dejé de pensar que mi vida empezaría cuando…

Cuando adelgazara.

Cuando tuviera más dinero.

Cuando encontrara el trabajo perfecto.

Cuando comprara una casa.

Cuando todo estuviera en orden.

Vivía esperando una versión futura de mí.

Y mientras tanto, me perdía la única vida que realmente estaba ocurriendo.

La de ahora.


Dejé de exigirme estar bien todos los días.

Hay días buenos.

Días regulares.

Y días en los que simplemente sobrevives.

No significa que estés retrocediendo.

Significa que eres humano.

¿Qué es lo primero que tú dejarías de hacer para sentirte un poco mejor? 🤍

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