El día que entendí que no tenía que elegir una sola versión de mí

Hace unos días vi un vídeo de una chica llamada Alison Luna y, por alguna razón, sentí que me estaba describiendo a mí.

Hablaba de una idea que escribió Sylvia Plath en La campana de cristal. Decía que imaginaba su vida como un árbol lleno de higos. Cada higo representaba una vida diferente: una profesión, un viaje, una familia, un sueño… El problema era que no podía elegir uno sin renunciar a todos los demás. Y mientras dudaba cuál coger, los higos terminaban pudriéndose y cayendo al suelo.

No sé explicar la sensación que tuve cuando escuché eso.

Era como si alguien hubiera puesto en palabras algo que llevo sintiendo toda mi vida.

Siempre he querido hacer muchas cosas.

Nunca he soñado con tener una única profesión ni con dedicarme toda la vida a una sola cosa. Mi cabeza siempre está imaginando proyectos nuevos, aprendiendo algo diferente o pensando en la siguiente idea.

Y eso, durante mucho tiempo, me hizo sentir rara.

He escuchado muchas veces frases como «quien mucho abarca, poco aprieta» o «si haces tantas cosas, al final no terminarás haciendo ninguna».

La verdad es que nunca me han convencido.

No porque piense que todo el mundo tenga que vivir como yo, sino porque siento que muchas veces hablamos desde nuestros propios límites y no desde las posibilidades que existen.

¿Por qué tendría que elegir una sola versión de mí?

¿Por qué no puedo escribir un blog, aprender trading, hacer un curso de dibujo, escribir un libro, organizar talleres creativos o descubrir una nueva afición si eso es lo que me hace feliz?

Hace unos años probablemente me habría frenado por miedo a lo que pensaran los demás.

Hoy ya no.

Y, curiosamente, ahora que he empezado a hacer todo aquello que antes solo imaginaba, también he descubierto algo importante.

No todo me gusta.

Y eso también está bien.

Hay proyectos que he empezado y he dejado porque no eran para mí.

Antes lo habría visto como un fracaso.

Ahora lo veo como información.

Probé.

Aprendí.

Y seguí adelante.

Prefiero descubrir que algo no es para mí que pasar toda la vida preguntándome cómo habría sido intentarlo.

Después de ver ese vídeo empecé a encontrar muchos más hablando sobre personas multipacionales.

Y me alegra que cada vez se hable más de ello.

Solo espero que no se convierta en una moda.

Porque ser una persona multipacional no significa hacer muchas cosas para parecer interesante.

Significa sentir una curiosidad tan grande por la vida que necesitas explorar distintos caminos para sentirte completa.

Y eso también puede ser agotador si empiezas proyectos por obligación o por miedo a quedarte atrás.

Yo no quiero vivir así.

Quiero seguir haciendo las cosas porque me ilusionan.

Porque me despiertan curiosidad.

Porque disfruto aprendiendo.

Y porque creo que todavía me quedan muchas versiones de mí por conocer.

Quizá dentro de unos años deje el trading.

O quizá siga escribiendo en este blog.

Puede que descubra otra pasión que hoy ni siquiera imagino.

Y, ¿sabes qué?

No pasa nada.

Porque ya no siento la necesidad de decidir quién voy a ser para siempre.

Prefiero permitirme descubrirlo por el camino.

Creo que esa también es una forma muy bonita de vivir.

Prefiero descubrir que algo no es para mí que pasar toda la vida preguntándome cómo habría sido intentarlo

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