El ritual del vaso con sal para soltar bloqueos y abrirte a la abundancia

Hay momentos en los que sentimos que, por mucho que lo intentemos, las cosas simplemente no fluyen.

Trabajamos, buscamos oportunidades, intentamos ahorrar, pensamos en nuevas ideas… pero parece que siempre hay algo que nos hace sentir que estamos dando vueltas en el mismo sitio.

Y quizá no siempre se trate de que no existan oportunidades.

Quizá, a veces, necesitamos detenernos y preguntarnos qué estamos cargando por dentro.

El miedo.

La preocupación constante.

La ansiedad.

La sensación de que nunca es suficiente.

El miedo a perder lo que tenemos.

O incluso esa idea tan silenciosa de que la abundancia es algo que les ocurre a los demás, pero no necesariamente a nosotros.

Dentro de la manifestación existe la idea de que nuestras creencias, emociones e intenciones pueden influir en la manera en la que nos relacionamos con aquello que queremos atraer.

Por eso hoy quiero compartir un ritual muy sencillo que puedes hacer en casa: el ritual del vaso con sal.

No necesitas grandes cosas.

Solo agua, sal y unos minutos de calma.

¿Por qué un vaso con agua y sal?

La sal ha sido utilizada durante siglos en diferentes culturas como símbolo de protección, limpieza y purificación.

Y el agua representa movimiento, fluidez y transformación.

Dentro de este ritual, ambos elementos funcionan como símbolos.

La sal representa aquello que queremos limpiar y dejar atrás.

El agua representa aquello que queremos que vuelva a moverse.

Por eso, más que pensar que el vaso tiene por sí mismo el poder de cambiar nuestra situación económica, podemos utilizarlo como una herramienta para poner nuestra atención en aquello que queremos soltar y en la abundancia que queremos permitirnos recibir.

Porque a veces también necesitamos hacer espacio.

Cómo hacer el ritual del vaso con sal

Necesitarás:

  • Un vaso de cristal.
  • Agua.
  • Tres cucharadas de sal.
  • Un lugar tranquilo donde puedas dejarlo durante la noche.

Llena el vaso con agua y añade las tres cucharadas de sal.

Después, remueve lentamente en el sentido de las agujas del reloj.

Y aquí es donde entra lo más importante: tu intención.

Mientras remueves el agua, puedes repetir:

“Con este agua desbloqueo toda energía estancada relacionada con el dinero.
Cualquier bloqueo que exista con mi abundancia, lo disuelvo y lo dejo ir.
Gracias, gracias, gracias. Hecho está.”

No hace falta decirlo deprisa.

Hazlo con calma.

Como una pequeña pausa para ti.

Ahora viene la parte más importante

Cierra los ojos.

Respira profundamente.

Y piensa en aquello que sientes que te está bloqueando.

Puede ser miedo.

Puede ser inseguridad.

Puede ser preocupación.

Puede ser esa sensación de que nunca llegas a donde quieres.

Imagina que toda esa energía que ya no quieres cargar contigo va abandonando tu cuerpo y pasa simbólicamente al vaso.

No necesitas hacerlo perfecto.

No necesitas visualizarlo de una determinada manera.

Simplemente intenta conectar con la sensación de soltar.

Soltar el miedo.

Soltar la escasez.

Soltar pensamientos que ya no quieres alimentar.

Y permitirte imaginar una vida donde existe más tranquilidad alrededor del dinero.

Déjalo reposar durante la noche

Una vez terminado el ritual, deja el vaso en un lugar seguro durante toda la noche.

Al día siguiente, puedes tirar el contenido por el inodoro.

Y mientras lo haces, puedes repetir:

“Así como se va el agua, también se van mis bloqueos relacionados con la abundancia.
A partir de ahora permito que la abundancia llegue a mi vida de formas esperadas e inesperadas.
Gracias, gracias, gracias.
Hecho está.
Yo soy abundancia.”

Y después, déjalo ir.

No necesitas pensar en el ritual durante todo el día ni buscar señales constantemente.

Lo hiciste.

Pusiste una intención.

Y ahora toca seguir caminando.

La abundancia también empieza en nuestra manera de pensar

Quizá este ritual no tenga que ver únicamente con atraer dinero.

Quizá tenga que ver con algo mucho más profundo: revisar nuestra relación con él.

Porque podemos desear abundancia y, al mismo tiempo, tener muchísimo miedo a perderla.

Podemos querer ganar más y sentir que no somos capaces.

Podemos desear nuevas oportunidades y pensar inmediatamente que no funcionarán.

Y esas contradicciones también merecen nuestra atención.

Manifestar, para mí, no debería significar sentarse a esperar que las cosas ocurran.

También significa observarnos.

Cambiar algunas creencias.

Tomar decisiones.

Estar atentos a las oportunidades.

Mover aquello que podemos mover.

Y confiar un poquito más en que no tenemos que saber exactamente cómo llegará todo.

Una pequeña intención para cerrar

Hoy quiero quedarme con una idea:

No siempre necesitamos atraer algo nuevo. A veces necesitamos dejar espacio para poder recibirlo.

Así que si haces este ritual esta noche, hazlo como un pequeño acto de intención.

No desde el miedo.

No desde la desesperación.

Sino desde la sensación de:

“Estoy preparada para dejar ir lo que ya no necesito y abrirme a nuevas posibilidades.”

Porque quizá la abundancia también empieza ahí.

En permitirnos creer que puede haber más.

Y en dejar de pensar que tenemos que controlarlo absolutamente todo para que suceda.

Gracias, gracias, gracias.
Hecho está. 🤎

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