Querido diario | 19 de julio de 2026

Hoy es domingo.

Los domingos siempre me generan una sensación rara. Son uno de esos días que amo y odio al mismo tiempo.

Los amo porque siento que tengo todo el día para mí. Puedo dedicar horas a mis proyectos, escribir para el blog, crear contenido, ordenar la casa, poner una lavadora, tomarme un café tranquila o incluso echarme una siesta a cualquier hora sin mirar el reloj. Es como si el tiempo fuera un poquito más lento.

Pero también los odio.

Porque, inevitablemente, sé que mañana toca volver a mi realidad. Suena un poco dramático, pero creo que muchos me entenderán. Esa sensación de que el fin de semana se acaba y vuelves a la rutina de siempre.

Aunque hay algo curioso que hago cuando tengo días libres.

Intento vivirlos como si fueran un día normal de la vida que quiero construir. Como si esa fuera ya mi realidad. Me levanto despacio, trabajo en lo que me apasiona, escribo, aprendo cosas nuevas y siento que ese es exactamente el estilo de vida que quiero tener algún día.

estoy manifestando y visualizando, me gusta hacerlo. Me ayuda a recordar por qué estoy trabajando tanto y por qué sigo esforzándome incluso cuando las cosas no salen como espero.

Hoy también iremos a ver la final.

La verdad… el fútbol me da bastante igual. Nunca ha sido algo que me apasione. Pero a mi novio le hace muchísima ilusión verla y, al final, esas son las cosas bonitas de compartir la vida con alguien. A veces haces planes porque sabes que hacen feliz a la otra persona.

Así que allí estaré, seguramente entendiendo la mitad de lo que pasa en el partido, pero disfrutando del momento.

Y, por supuesto…

¡Vamos, España! 🇪🇸❤️

Mañana empieza otra semana.

Otra oportunidad para seguir acercándome, aunque sea un poquito más, a esa vida que cada domingo imagino como si ya fuera mía. 🤍

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